La cabeza de Oliver Cromwell
La ejecuión póstuma
Después de la restauración de la monarquía de los Estuardo en 1660 bajo el hijo de Carlos I, el rey Carlos II, nueve regicidas sobrevivientes que habían participado en el juicio y la ejecución de Carlos I fueron juzgados, declarados culpables y condenados a ser arrastrados por las calles, colgados por el cuello, destripados en vida, decapitados y desmembrados.
Además, el nuevo Parlamento de Carlos II ordenó la exhumación de la Abadía de Westminster y la ejecución póstuma de los regicidas fallecidos Oliver Cromwell, John Bradshaw y Henry Ireton. En la mañana del 30 de enero de 1661, el aniversario de la ejecución de Carlos I, los cuerpos fueron arrastrados por las calles de Londres, ahorcados públicamente, decapitados y enterrados en una fosa común.
Las cabezas fueron clavadas en unos postes de madera de unos 6 metros de alto, y alzadas por encima de Westminster Hall. La cabeza de Cromwell permaneció allí hasta finales de 1680 cuando una tormenta rompió el poste tirándola al suelo. Desde entonces, la cabeza pasó por manos de diferentes coleccionistas privados y propietarios de museos hasta 1960, cuando finalmente fue enterrada en el Sidney Sussex College de Cambridge.
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